Lograr unas ondas naturales, definidas y sin el temido encrespamiento es el objetivo de muchas personas a la hora de peinarse. Unas ondas suaves y bien formadas aportan volumen, textura y un aire desenfadado y elegante a cualquier melena. Aunque parezca un peinado complicado, la herramienta ideal para conseguir este look de forma rápida y sencilla es el ondulador de pelo, también conocido como plancha de ondas. Con la técnica adecuada y unos sencillos pasos de preparación, podrás lucir un cabello espectacular como recién salido de la peluquería.
Preparación del cabello para un ondulado perfecto
Antes de empezar a usar cualquier herramienta de calor, es fundamental preparar el cabello correctamente. Este paso no solo protege tu melena de posibles daños, sino que también garantiza que las ondas queden más definidas y duren mucho más tiempo.
Limpieza y secado completo
El punto de partida es un cabello limpio. Lava tu pelo con tus productos habituales y asegúrate de acondicionarlo para que esté suave e hidratado. El paso más importante es el secado: el cabello debe estar completamente seco antes de aplicar calor directo con el ondulador. Usar esta herramienta sobre el pelo húmedo o mojado puede causar daños severos en la fibra capilar, ya que el agua se convierte en vapor y puede literalmente cocer el cabello desde dentro.
Aplicación de un protector térmico
Nunca subestimes el poder de un buen protector térmico. Este producto crea una barrera entre el cabello y el calor de la plancha, minimizando el daño, previniendo la rotura y ayudando a combatir el encrespamiento. Pulveriza el protector de manera uniforme por toda la melena, desde las raíces hasta las puntas, y péinalo para distribuirlo bien antes de empezar a ondular.
Desenredado y sección del cabello
Un cabello sin nudos es esencial para que el ondulador se deslice suavemente y cree ondas uniformes. Usa un cepillo o peine para desenredar por completo tu melena. A continuación, divide el cabello en secciones manejables con ayuda de pinzas. Trabajar por secciones te permitirá tener un mayor control y asegurará que no dejes ninguna parte sin ondular, logrando un resultado homogéneo.
Cómo usar el ondulador de pelo: técnica paso a paso
Una vez que el cabello está preparado, es el momento de empezar a crear las ondas. La técnica es sencilla y, con un poco de práctica, la dominarás rápidamente.
- Selecciona la temperatura adecuada: Enciende el ondulador y elige la temperatura según tu tipo de cabello. Más adelante te daremos una guía detallada sobre esto.
- Comienza a ondular: Coge una sección de cabello de unos 3-5 centímetros de ancho. Coloca el ondulador cerca de las raíces (o a la altura donde quieras que comience la onda) y ciérralo, presionando suavemente.
- Mantén la presión unos segundos: Sostén el ondulador cerrado durante 5-8 segundos. El tiempo exacto dependerá de la temperatura y del grosor de tu cabello. No lo dejes demasiado tiempo para evitar daños.
- Desplaza el ondulador: Suelta la sección de cabello y desplaza el ondulador hacia abajo. Colócalo justo donde termina la última marca de la onda para crear una transición fluida y natural. Repite el proceso de presionar y mantener.
- Continúa hasta las puntas: Sigue bajando por el mechón hasta llegar a las puntas. Para un look más natural, puedes dejar los últimos centímetros de las puntas lisos.
- Repite en todo el cabello: Continúa el proceso con todas las secciones de cabello que habías separado, trabajando de manera ordenada por toda la cabeza.
Ajustes de temperatura según tu tipo de cabello
No todos los cabellos son iguales, por lo que ajustar la temperatura del ondulador es clave para protegerlo y obtener los mejores resultados. Usar una temperatura demasiado alta puede quemar el pelo, mientras que una muy baja puede no ser suficiente para formar la onda.
Cabello fino, teñido o dañado
Si tu cabello es fino, está tratado químicamente con tintes o decoloraciones, o tiende a ser frágil, utiliza siempre las temperaturas más bajas. Un rango entre 150°C y 170°C suele ser suficiente para crear la onda sin comprometer la salud de tu melena.
Cabello normal y saludable
Para un cabello de grosor medio y en buen estado, puedes trabajar con temperaturas intermedias. Un ajuste entre 170°C y 190°C te permitirá formar ondas definidas y duraderas de manera eficiente y segura.
Cabello grueso o resistente
El cabello grueso, muy rizado o que es difícil de peinar necesita un poco más de calor para moldearse. Puedes usar temperaturas entre 190°C y 210°C. Sin embargo, empieza siempre por un ajuste más bajo y sube gradualmente solo si es necesario, observando cómo responde tu cabello.
Consejos para evitar el encrespamiento y lograr ondas duraderas
El toque final es asegurar que tu peinado se vea pulido y se mantenga intacto durante horas. Sigue estos consejos para un acabado profesional.
- Deja enfriar las ondas: Este es uno de los secretos más importantes. Una vez que terminas de ondular una sección, no la toques. Deja que el cabello se enfríe por completo para que la onda se fije. Tocarlas en caliente puede hacer que se deshagan.
- Separa las ondas con los dedos: En lugar de usar un cepillo, que puede deshacer las ondas y crear encrespamiento, utiliza tus dedos para separar suavemente los mechones y darles un aspecto más natural y suelto.
- Aplica un producto de acabado: Para controlar los pelos sueltos y el frizz, puedes aplicar unas gotas de sérum o aceite capilar en las palmas de tus manos y distribuirlo suavemente de medios a puntas.
- Fija el peinado: Si buscas una fijación extra, pulveriza un poco de laca de fijación ligera a una distancia de unos 20-30 centímetros. Esto ayudará a que las ondas aguanten todo el día sin apelmazar el cabello.
Con estos pasos y consejos, utilizar el ondulador de pelo se convertirá en un proceso sencillo y gratificante. Podrás disfrutar de un peinado lleno de movimiento, volumen y estilo, controlando el encrespamiento y cuidando siempre la salud de tu cabello.