Tener un cabello liso, brillante y fácil de peinar es el objetivo de muchas personas. La imagen de una melena sedosa y sin encrespamiento es un símbolo de salud y cuidado capilar. Gracias a los avances en cosmética, hoy es posible conseguir resultados profesionales sin salir de casa. El tratamiento de alisado de queratina se ha convertido en una opción popular para controlar el frizz y aportar suavidad al cabello. Realizarlo correctamente en casa requiere seguir unos pasos específicos y conocer los posibles fallos para evitarlos. Con la información adecuada, puedes transformar tu cabello y disfrutar de sus beneficios durante semanas.
¿Qué es el alisado de queratina y para qué sirve?
La queratina es una proteína fibrosa que constituye la estructura principal de nuestro cabello, piel y uñas. Con el tiempo, debido a factores externos como el sol, el uso de herramientas de calor o tratamientos químicos, el cabello puede perder su queratina natural, volviéndose poroso, quebradizo y encrespado. Un tratamiento de alisado de queratina consiste en reponer esta proteína perdida. El proceso implica la aplicación de un producto rico en queratina que penetra en la cutícula capilar, rellenando las fisuras y creando una capa protectora. Posteriormente, el calor de una plancha sella el producto, lo que resulta en un cabello visiblemente más liso, brillante, resistente y manejable.
Preparación para el tratamiento en casa
Antes de comenzar, es fundamental reunir todo lo necesario y preparar el espacio de trabajo. Una buena organización es clave para un proceso fluido y exitoso. Asegúrate de leer siempre las instrucciones del producto específico que has elegido, ya que los tiempos y temperaturas pueden variar. Generalmente, necesitarás los siguientes elementos:
- Un kit de tratamiento de queratina para uso doméstico.
- Un champú de limpieza profunda o clarificante (libre de sulfatos y siliconas).
- Guantes de protección para las manos.
- Un bol no metálico y una brocha para la aplicación del producto.
- Un peine de púas finas para distribuir el producto uniformemente.
- Un secador de pelo potente.
- Una plancha de pelo que alcance la temperatura recomendada (normalmente entre 200°C y 230°C).
- Pinzas para seccionar el cabello y facilitar la aplicación.
Plan de acción: Alisado de queratina paso a paso
Para obtener los mejores resultados, sigue metódicamente cada etapa del proceso. La paciencia y la precisión son tus mejores aliadas.
Paso 1: Lavado y preparación del cabello
El primer paso es limpiar el cabello en profundidad. Lava tu melena dos o tres veces con el champú clarificante. Este tipo de champú abre la cutícula capilar y elimina cualquier residuo de productos, aceites o suciedad, permitiendo que el tratamiento de queratina penetre eficazmente. No apliques acondicionador ni mascarilla después del lavado. Una vez lavado, retira el exceso de agua con una toalla y seca el cabello con el secador hasta que esté aproximadamente un 80-90% seco.
Paso 2: Aplicación del producto de queratina
Ponte los guantes. Divide tu cabello en cuatro o más secciones y sujétalas con pinzas. Vierte la cantidad necesaria de producto de queratina en el bol. Comenzando por la nuca, toma mechones finos (de 1 a 2 cm de grosor) y aplica el producto con la brocha, desde aproximadamente un centímetro de la raíz hasta las puntas. Es crucial no aplicar el producto directamente sobre el cuero cabelludo para evitar la irritación o el exceso de grasa. Usa el peine de púas finas para distribuir el producto de manera uniforme y retirar cualquier exceso. El cabello debe quedar saturado, pero no goteando.
Paso 3: Tiempo de espera y secado completo
Una vez que hayas aplicado el producto en todo el cabello, déjalo actuar el tiempo indicado en las instrucciones del fabricante, que suele oscilar entre 20 y 40 minutos. Pasado este tiempo, y sin enjuagar el producto (a menos que las instrucciones indiquen lo contrario), procede a secar el cabello al 100% con el secador, utilizando aire a temperatura media y un cepillo plano para ayudar a alisar.
Paso 4: Sellado con la plancha
Este es el paso más importante para fijar la queratina en el cabello. Ajusta la plancha a la temperatura recomendada en el producto. Vuelve a dividir el cabello en secciones finas. Pasa la plancha lentamente por cada mechón, desde la raíz hasta las puntas. El número de pasadas por mechón suele ser entre 7 y 12, dependiendo del grosor y la resistencia de tu cabello. Este proceso de calor sella la queratina dentro de la fibra capilar, garantizando la durabilidad del alisado.
Errores comunes que debes evitar
Incluso con un buen plan, es fácil cometer errores que pueden comprometer el resultado. Presta atención a estos puntos para asegurar un alisado perfecto:
- Aplicar demasiado producto: Un exceso de queratina no mejorará el resultado; al contrario, puede dejar el cabello pesado, graso y difícil de secar y planchar.
- No lavar el cabello correctamente: Si quedan residuos en el cabello, el tratamiento no penetrará de forma uniforme y su eficacia se reducirá.
- Usar una temperatura de plancha incorrecta: Una temperatura demasiado baja no sellará la queratina adecuadamente, mientras que una demasiado alta puede dañar el cabello, especialmente si está teñido o fino.
- No seccionar el cabello en mechones finos: Trabajar con mechones gruesos impide que el calor se distribuya de manera uniforme, dejando partes del cabello sin sellar correctamente.
- Mojar o atar el cabello después del tratamiento: La mayoría de los tratamientos requieren un periodo de 48 a 72 horas sin mojar, lavar, atar o poner el cabello detrás de las orejas para evitar que se formen marcas.
Cuidados posteriores para prolongar los resultados
Para mantener tu cabello liso y saludable por más tiempo, es fundamental adoptar una rutina de cuidado específica. Utiliza siempre champús y acondicionadores sin sulfatos ni cloruro de sodio, ya que estos ingredientes pueden eliminar la queratina del cabello prematuramente. Limita el uso de piscinas con cloro y el contacto con el agua salada del mar, o protege tu cabello antes de exponerte a ellos. Reduce la frecuencia del uso de herramientas de calor y, cuando lo hagas, aplica siempre un protector térmico. Incorpora mascarillas nutritivas e hidratantes una vez a la semana para mantener la elasticidad y el brillo.