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Peinados de los años 60: cardado, moño beehive y flequillo al estilo Bardot

Descubre cómo recrear los peinados más icónicos de los años 60, desde el volumen del cardado hasta el elegante moño beehive.

Peinados de los años 60: cardado, moño beehive y flequillo al estilo Bardot

La elegancia clásica de los años sesenta sigue siendo una de las mayores fuentes de inspiración para el estilismo capilar contemporáneo. Al observar la silueta de un moño alto perfectamente estructurado, con ese volumen característico que capta la luz natural de forma única, es imposible no transportarse a una época dorada de la moda. Los peinados de esta década no eran simples arreglos cotidianos, sino verdaderas declaraciones de estilo y feminidad. Hoy en día, recrear estas estructuras voluminosas en casa es una excelente manera de aportar sofisticación y un toque retro a cualquier ocasión especial, adaptando las técnicas clásicas a las necesidades del cabello moderno.

La revolución estética de los años sesenta

La década de 1960 marcó un antes y un después en el mundo de la belleza y la moda. El cabello dejó de ser un elemento puramente complementario para convertirse en el protagonista absoluto de la imagen personal. Esta época se caracterizó por la búsqueda de la libertad, la expresión individual y, sobre todo, el volumen extremo. Los peinados planos dieron paso a formas escultóricas que desafiaban la gravedad, donde el cuerpo y la textura eran fundamentales.

La influencia de iconos del cine y de la música popularizó estilos que hoy consideramos atemporales. Desde las melenas con puntas hacia fuera hasta los recogidos sumamente elaborados, el denominador común era la dedicación y el detalle en el peinado. Lo que hacía especiales a estos estilos era su capacidad para estilizar las facciones, alargar visualmente el cuello y otorgar un aire de distinción inmediata a quien los llevaba. Adaptar estas tendencias en la actualidad permite disfrutar de esa sofisticación sin perder la naturalidad que exige el ritmo de vida actual.

El arte del cardado: volumen sin límites

Para lograr la base de casi cualquier peinado de los años sesenta, el cardado es una técnica indispensable. Aunque a menudo se asocia con un proceso agresivo, cuando se realiza con cuidado y con los accesorios adecuados, se puede lograr un volumen espectacular sin comprometer la salud de la fibra capilar. La clave reside en la suavidad y en la dirección de los movimientos.

  • Preparación del cabello: Es fundamental trabajar sobre el cabello completamente seco. Aplicar un poco de champú en seco o polvos de peinado en las raíces puede ayudar a proporcionar el agarre necesario para que el cardado se mantenga firme durante más tiempo.
  • La técnica correcta: Selecciona secciones pequeñas de cabello, manteniéndolas tensas hacia arriba. Utilizando un peine de púas finas o un cepillo de cerdas mixtas, realiza movimientos suaves y descendentes desde los medios hacia la raíz. Evita mover el peine de arriba abajo repetidamente en un movimiento de vaivén, ya que esto puede enredar y dañar la cutícula.
  • El acabado superficial: Una vez obtenido el volumen deseado, utiliza un cepillo suave para alisar delicadamente la capa más externa del cabello, ocultando el cardado interior y creando una superficie pulida y brillante.

El icónico moño beehive paso a paso

El moño "beehive" o colmena es, sin duda, el símbolo definitivo de la estética de los años sesenta. Su nombre proviene de su similitud con la forma redondeada y alta de una colmena de abejas. Este recogido destaca por su volumen en la parte superior y posterior de la cabeza, creando un perfil elegante y estilizado que resalta las facciones del rostro.

Para recrear este icónico peinado en casa, se puede seguir un proceso estructurado que garantiza un resultado duradero. En primer lugar, se debe dividir el cabello en secciones, separando la parte delantera (incluyendo el flequillo si lo hay) de la coronilla y la parte posterior. A continuación, se procede a cardar generosamente la sección de la coronilla para construir el soporte y la altura característicos del beehive. Una vez logrado el volumen, se recoge el cabello de la parte posterior, dirigiéndolo hacia arriba y sujetándolo con horquillas invisibles en el centro de la cabeza.

El siguiente paso consiste en envolver el cabello cardado con las secciones laterales, alisando la superficie con un cepillo para que el acabado se vea pulido y limpio. Las puntas sobrantes se pueden ocultar de manera elegante dentro del propio moño o dejar caer algunos mechones suaves alrededor del rostro para un efecto más romántico y desenfadado. Un toque final de laca de fijación suave asegurará que la estructura se mantenga impecable sin restarle movimiento natural al conjunto.

El flequillo cortina al estilo Brigitte Bardot

No se puede hablar de los peinados de los años sesenta sin mencionar el legendario flequillo cortina, popularizado por las grandes figuras de la época. Este tipo de flequillo se caracteriza por ser más corto en el centro y desvanecerse gradualmente hacia los lados, fusionándose con el resto de la melena. Es un estilo sumamente favorecedor que enmarca la mirada y suaviza los ángulos del rostro.

La gran ventaja del flequillo al estilo Bardot es su versatilidad. Puede llevarse abierto por la mitad, ladeado o ligeramente despeinado para lograr un aire desenfadado pero sofisticado. Para peinarlo, el uso de un cepillo redondo de gran diámetro y un secador a temperatura media es ideal. Al secar el flequillo dirigiéndolo primero hacia delante y luego hacia los lados, se consigue ese volumen natural y esa caída suave tan característica de la época. Además, es un estilo que requiere muy poco mantenimiento y que crece de forma muy natural, facilitando la transición si se decide cambiar de look más adelante.

Consejos para mantener el volumen y cuidar el cabello

Llevar un peinado con volumen inspirado en los sesenta no tiene por qué debilitar el cabello si se siguen unas pautas sencillas de cuidado capilar. Mantener la hidratación y la flexibilidad de la fibra capilar es esencial para que el cabello resista el peinado y el moldeado diario.

  • Lavado adecuado: Utiliza productos que aporten cuerpo y ligereza al cabello, evitando acondicionadores pesados en la zona de las raíces para no restar volumen natural.
  • Desenredar con suavidad: Al final del día, es fundamental deshacer el cardado con paciencia. Comienza a cepillar suavemente desde las puntas y ve subiendo de manera gradual hacia las raíces utilizando un cepillo de cerdas naturales o un peine de dientes anchos para evitar roturas.
  • Nutrición periódica: Aplica mascarillas hidratantes o aceites naturales una o dos veces por semana para restaurar la suavidad y el brillo del cabello, manteniéndolo fuerte y preparado para futuros estilismos.