La moda y la belleza son cíclicas, y una de las épocas más influyentes que continúa inspirando las tendencias actuales son los años setenta. La estética de esa década se caracterizaba por la libertad, la naturalidad y un toque de rebeldía elegante. Hoy en día, los peinados inspirados en los años 70, como el corte shag, el flequillo tipo cortina y las ondas suaves y voluminosas, inundan las calles y las redes sociales. Estos estilos no solo aportan un aire de nostalgia, sino que también se adaptan perfectamente a las rutinas de cuidado modernas, destacando la textura natural del cabello bajo la cálida luz del sol.
El regreso del corte Shag: textura y movimiento
El corte shag es, sin duda, uno de los estilos más emblemáticos de los años 70. Este corte se caracteriza por sus capas marcadas, que aportan volumen en la parte superior y descargan de peso las puntas. Es una opción ideal para quienes buscan un look desenfadado y lleno de movimiento sin necesidad de pasar horas frente al espejo.
Para recrear este estilo en casa de manera segura y sin dañar la fibra capilar, es fundamental centrarse en la hidratación. El uso de acondicionadores ligeros y cremas de peinado sin aclarado ayuda a definir las capas y a evitar el encrespamiento. Al secar el cabello, se recomienda utilizar un difusor a baja temperatura o, mejor aún, dejarlo secar al aire libre para potenciar la ondulación natural y conseguir ese acabado texturizado tan característico.
¿A qué tipo de cabello le favorece el corte Shag?
- Cabello fino: Las capas cortas en la coronilla crean una ilusión óptica de mayor densidad y cuerpo.
- Cabello ondulado o rizado: Define la forma natural de los rizos, distribuyendo el volumen de manera armoniosa por toda la cabeza.
- Cabello grueso: Permite reducir el peso visual en las puntas, facilitando el peinado diario y aportando ligereza.
Curtain Bangs: el flequillo que enmarca la mirada
El flequillo de cortina, conocido internacionalmente como curtain bangs, es el complemento perfecto para cualquier peinado de inspiración setentera. A diferencia de los flequillos rectos y tupidos, este estilo se abre suavemente en el centro, cayendo hacia los lados de la cara y fundiéndose de forma natural con el resto de la melena. Su gran ventaja es que suaviza las facciones y aporta una elegancia natural e inmediata.
Para mantener el flequillo de cortina con un aspecto fresco y saludable, la clave está en el secado. Con la ayuda de un cepillo redondo de diámetro medio y un secador a temperatura templada, se puede moldear suavemente hacia atrás y hacia los lados. Este gesto sencillo crea un volumen sutil en la raíz que realza la forma del rostro de manera muy favorecedora.
Ondas de los años 70: volumen y suavidad natural
Las ondas de los años setenta no eran rígidas ni excesivamente estructuradas; al contrario, destacaban por su fluidez, su textura cepillada y su aspecto saludable. La clave para lucir unas ondas de época espectaculares radica en preparar el cabello adecuadamente para que refleje la luz natural con un brillo radiante.
En lugar de recurrir constantemente a herramientas de calor que pueden resecar las puntas, existen métodos tradicionales muy eficaces. El uso de rulos grandes sobre el cabello ligeramente húmedo o las técnicas de trenzado suave antes de dormir son excelentes alternativas para conseguir ondas con volumen y movimiento natural de forma totalmente inofensiva para la salud capilar.
Consejos para mantener las ondas con un aspecto fresco
- Cepillado suave: Utilizar un cepillo de cerdas naturales para deshacer las ondas después de marcarlas, logrando un acabado esponjoso y sedoso.
- Aceites vegetales: Aplicar una o dos gotas de aceite de argán o de almendras en las puntas para aportar un extra de nutrición y evitar que las ondas pierdan su definición.
- Lavar con agua templada: Evitar el agua excesivamente caliente durante el lavado ayuda a mantener la cutícula cerrada y a conservar el brillo natural del cabello.
La importancia del cuidado capilar para lucir estilos retro
Cualquier peinado de inspiración vintage luce mucho mejor cuando la base, es decir, el propio cabello, está sana y fuerte. Los años 70 celebraban la belleza natural, lo que significa que el cabello debe verse con vitalidad y movimiento propio. Una rutina de cuidado capilar centrada en la hidratación constante y la protección contra los factores ambientales es el pilar fundamental para conseguir este objetivo.
Incorporar mascarillas nutritivas una vez a la semana, evitar el cepillado brusco cuando el cabello está mojado y proteger la melena de la exposición directa al sol son gestos sencillos que marcan la diferencia. Al cuidar la textura natural, peinados como el shag, las ondas suaves y el flequillo cortina no solo se verán impecables, sino que también reflejarán una elegancia atemporal y moderna.