El delineador de ojos es una herramienta de maquillaje increíblemente versátil que puede transformar por completo tu mirada. Ya sea que prefieras una línea sutil para el día a día o un ala dramática para una ocasión especial, la clave está en adaptar la técnica a la forma única de tus ojos. Conocer los principios básicos para elegir el grosor y el estilo de la línea te permitirá resaltar tus mejores rasgos y lograr un acabado armonioso y favorecedor. Este arte no es tan complicado como parece y, con un poco de práctica, podrás dominarlo.
Identifica la forma de tus ojos
Antes de coger el delineador, es fundamental saber qué forma de ojos tienes. Mírate en un espejo y observa sus características. ¿Tienes un pliegue visible en el párpado? ¿Puedes ver el blanco del ojo por encima o por debajo del iris cuando miras al frente? Reconocer tu tipo de ojo es el primer paso para aplicar el delineador de manera que complemente tu estructura facial.
Tipos de ojos más comunes:
- Ojos almendrados: Considerados la forma más versátil, el iris toca tanto la línea de las pestañas superiores como la inferior, y se estrechan ligeramente en las esquinas.
- Ojos redondos: El iris está rodeado por un poco de blanco por arriba o por abajo, lo que les da una apariencia más abierta y circular.
- Ojos encapuchados: Tienen un pliegue extra de piel que cae sobre el párpado móvil, haciendo que este parezca más pequeño.
- Ojos caídos: Las esquinas exteriores de los ojos apuntan ligeramente hacia abajo.
- Ojos juntos o separados: Se refiere a la distancia entre los ojos en relación con el tamaño de un ojo.
Técnicas de delineado según la forma del ojo
Una vez que hayas identificado tu forma, puedes elegir la técnica que más te favorezca. El objetivo es siempre equilibrar las proporciones y realzar la belleza natural de tu mirada.
Para ojos almendrados
Esta forma de ojo se adapta a casi cualquier estilo de delineado. Para un look clásico, comienza con una línea fina en la esquina interior y auméntala gradualmente a medida que te acercas a la esquina exterior. Puedes terminarla con un pequeño rabillo o ala para alargar aún más la mirada.
Para ojos redondos
El objetivo es alargar el ojo para crear una ilusión de forma almendrada. Concéntrate en la mitad exterior del párpado. Dibuja una línea que se engrose hacia la esquina exterior y extiéndela en un ala horizontal o ligeramente ascendente. Evita aplicar un delineador grueso en todo el contorno, ya que puede hacer que los ojos parezcan aún más redondos.
Para ojos encapuchados
El reto aquí es que el delineado sea visible cuando el ojo está abierto. Dibuja una línea más gruesa en la esquina exterior, asegurándote de que se vea por encima del pliegue. La técnica del "ala de murciélago" (bat wing), que crea un pequeño triángulo en la esquina exterior solo visible con el ojo abierto, es ideal. Aplica el delineador lo más cerca posible de la línea de las pestañas.
Para ojos caídos
Para contrarrestar la inclinación hacia abajo, el delineado debe crear un efecto lifting. Comienza a delinear desde la mitad del párpado y dibuja una línea hacia arriba en un ángulo de 45 grados en la esquina exterior. Un ala ascendente levantará visualmente la mirada. Evita delinear la línea de las pestañas inferiores, ya que puede acentuar la caída.
Grosor y acabado: los detalles finales
El grosor de la línea y el tipo de delineador también juegan un papel importante en el resultado final. Una línea fina y precisa, lograda con un delineador líquido de punta fina, es perfecta para un look natural y elegante. Por otro lado, una línea más gruesa y audaz, que se puede crear con un delineador en gel o lápiz, aporta dramatismo y es ideal para la noche. Un acabado difuminado, hecho con un lápiz suave y una brocha pequeña, suaviza la mirada y es perfecto para un look ahumado sutil. Experimenta con diferentes productos para descubrir cuál se adapta mejor a tu pulso y al efecto que deseas conseguir.
Consejos universales para una aplicación perfecta
Independientemente de la forma de tus ojos, algunos trucos siempre son útiles para lograr un delineado impecable.
- Prepara el párpado: Usa una prebase de ojos para evitar que el delineador se corra o se desvanezca a lo largo del día.
- Busca un apoyo: Apoya el codo sobre una superficie estable para tener más control y evitar que te tiemble el pulso.
- Dibuja en trazos cortos: En lugar de intentar hacer una línea continua de una sola vez, dibuja pequeños trazos cortos a lo largo de la línea de las pestañas y luego únelos.
- Corrige los errores: Ten a mano un bastoncillo de algodón con un poco de desmaquillante o corrector para limpiar cualquier mancha o perfeccionar la forma del ala.
- La práctica hace al maestro: No te desanimes si no te sale perfecto al principio. Como con cualquier habilidad, la práctica constante es la clave para dominar el arte del delineado.