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Cómo elegir una plancha de pelo y usarla sabiamente: parámetros y técnicas

Aprende a elegir y usar tu plancha de pelo correctamente para un cabello liso, brillante y saludable.

Cómo elegir una plancha de pelo y usarla sabiamente: parámetros y técnicas

Una plancha de pelo es una herramienta de estilismo indispensable para muchas personas que buscan un acabado liso, pulido y elegante. Sin embargo, el calor puede ser un enemigo para la salud capilar si no se elige el dispositivo adecuado o no se utiliza correctamente. Lograr ese cabello liso y brillante de ensueño sin comprometer su vitalidad es totalmente posible. La clave reside en tomar decisiones informadas, desde la compra de la plancha hasta la técnica de alisado y el cuidado posterior. A continuación, te ofrecemos una guía completa para que domines el arte de alisar tu cabello de forma segura y eficaz.

Parámetros clave al elegir una plancha de pelo

No todas las planchas son iguales. Invertir en una herramienta de calidad adaptada a tu tipo de cabello es el primer paso para protegerlo. Presta atención a los siguientes aspectos técnicos antes de decidirte.

Material de las placas

El material con el que están recubiertas las placas es fundamental, ya que es la superficie que entra en contacto directo con tu cabello. Los más comunes son:

  • Cerámica: Es la opción más popular. Las placas de cerámica distribuyen el calor de manera uniforme, lo que reduce el riesgo de quemar el cabello por puntos calientes. Se deslizan suavemente y son ideales para cabello fino a normal.
  • Turmalina: A menudo se encuentra como un revestimiento sobre placas de cerámica. La turmalina es un mineral que, al calentarse, emite iones negativos. Estos iones neutralizan la electricidad estática del cabello, ayudando a reducir el encrespamiento y a sellar la cutícula para un acabado más brillante y suave.
  • Titanio: Este material se calienta muy rápido y alcanza temperaturas más altas. Es muy ligero y duradero. Las planchas de titanio son excelentes para cabellos gruesos, rebeldes o muy rizados, ya que transfieren el calor de forma muy eficiente. Sin embargo, requieren más cuidado en su uso para no dañar cabellos más finos.

Regulación de la temperatura y tamaño de las placas

Una plancha con temperatura regulable es imprescindible. Cada tipo de cabello necesita un nivel de calor diferente. Usar una temperatura demasiado alta puede causar daños irreversibles. Como regla general: cabello fino o teñido (150-170°C), cabello normal (170-190°C), y cabello grueso o muy rizado (190-230°C). Empieza siempre con la temperatura más baja posible que te dé buenos resultados. Respecto al tamaño, las placas estrechas (unos 2.5 cm) son versátiles y perfectas para cabello corto, flequillos o para crear rizos. Las placas anchas (4 cm o más) son más eficientes para alisar melenas largas y con mucho volumen, ya que cubren más superficie en cada pasada.

Preparación del cabello para el alisado

Nunca subestimes la importancia de preparar tu melena antes de aplicar calor. Este paso es crucial para minimizar el daño y conseguir un resultado profesional.

  • Limpio y completamente seco: El cabello debe estar recién lavado y, lo más importante, 100% seco. Planchar el pelo húmedo o mojado literalmente lo hierve desde dentro, causando una rotura severa de su estructura.
  • Desenredado: Pasa un cepillo o peine para eliminar todos los nudos. Un cabello sin enredos permite que la plancha se deslice suavemente, evitando tirones y roturas.
  • Protector térmico: Es un producto no negociable. Aplica un spray o sérum protector de calor de manera uniforme por todo el cabello. Estos productos crean una barrera protectora que reduce el impacto del calor directo sobre la fibra capilar y ayuda a mantener la hidratación.

Técnica correcta de alisado paso a paso

Una buena técnica no solo te dará un mejor resultado, sino que también protegerá tu cabello. Sigue estos pasos para un alisado perfecto:

  1. Divide el cabello en secciones: Utiliza pinzas para separar tu melena en secciones manejables. Empezar por las capas inferiores de la nuca e ir subiendo es lo más práctico.
  2. Trabaja con mechones finos: No cojas mechones demasiado gruesos. Lo ideal es que tengan entre 2 y 4 centímetros de ancho. Esto asegura que el calor se distribuya de manera uniforme y que una sola pasada sea suficiente.
  3. Desliza, no detengas: Sujeta el mechón y coloca la plancha cerca de la raíz, sin tocar el cuero cabelludo. Cierra las placas y desliza la plancha hacia las puntas con un movimiento fluido, constante y sin paradas. Detener la plancha en un punto puede crear marcas y quemar el cabello.
  4. Modera las pasadas: Si tu plancha y la temperatura son las adecuadas para tu pelo, una o dos pasadas por mechón deberían ser suficientes. Repasar el mismo mechón una y otra vez es una de las principales causas de daño.
  5. Deja enfriar: Una vez alisado todo el cabello, espera a que se enfríe por completo antes de peinarlo o aplicar productos de acabado como un sérum de brillo o un aceite ligero en las puntas.

Errores comunes y cuidados posteriores

Para mantener un cabello liso y saludable, evita ciertas prácticas y dale el cariño que necesita después del estilizado. Los errores más frecuentes son usar una temperatura excesiva, no aplicar protector térmico y planchar el pelo sucio o húmedo. Además, intenta no usar la plancha a diario; dale a tu cabello descansos regulares. Para el cuidado post-alisado, incorpora mascarillas nutritivas e hidratantes en tu rutina semanal para reponer la humedad perdida y fortalecer la fibra capilar. Unas gotas de aceite capilar en las puntas también ayudarán a mantenerlas selladas y suaves.